Cuál es el futuro del petróleo… o hay un futuro sin petróleo?

Por un buen tiempo se pensó que la primordial fuente de energía no renovable del planeta, el petróleo, podía agotarse y poner bajo riesgo la sostenibilidad de la economía globalizada. Sin embargo hoy en día, la perspectiva es completamente diferente. El día de hoy sabemos que las reservas de petróleo son suficientes para un buen tiempo y que las reservas petroleras de Venezuela son las mayores del planeta, doscientos noventa y ocho mil millones de barriles, lo que pone a este país como el dueño de la mayor reserva petrolífera en el planeta, si bien el setenta y cinco por ciento corresponda a crudo extra pesado.

Según el especialista petrolero venezolano Alfredo Toro Hardy, la aparición de nuevas tecnologías de extracción de petróleo extra pesado, amplían las reservas de Venezuela a quinientos cuatro mil millones de barriles. Todas y cada una esas cuantificaciones dejan a los países ser optimistas con respecto a la sostenibilidad en el tiempo de esta fuente energética, no obstante otra amenaza peor se extiende por el planeta, y es el cambio climático, que se desata a consecuencia de los gases de efecto invernadero. Jeffrey Sachs en su libro “Economía para un planeta abarrotado” nos advierte que toda vez que quemamos comburentes fósiles como la gasolina, keroseno, gasóleo de calefacción, lignito y gas natural, emitimos a la atmosfera dióxido de carbono y el efecto invernadero se exacerba, con sus horribles consecuencias sobre la vida.

 

Por otra parte, la tendencia del mercado mundial es de contracción del coste petrolero, por el significativo incremento de la oferta de este comburente. Los avances en las técnicas extractivas de petróleo han reducido notoriamente los costos de producción del tipo extra pesado, lo que se combina con el aumento de la competencia procedente de países que han generado sobre oferta. Esta situación de minoración de los costos petroleros solo agudiza la crisis de esta fuente de energía. La perspectiva de numerosos países petroleros, es la próxima substitución de esta fuente de energía no renovable por energías opciones alternativas renovables y menos contaminantes, con lo que la oferta petrolera se acrecienta a pasos desmedidos y los costos tienden a caer progresivamente.

La verdad es que la vida del planeta y el modelo actual de consumo energético de la economía globalizada no es sustentable por tiempo indefinido. En las últimas décadas, la tierra se ha visto sometida por el calentamiento global, las sequías, huracanes, extinción de especies, olas de calor, deshielo y elevación del nivel de los océanos, polución ambiental, incremento de enfermedades, perturbaciones de la productividad agrícola, perturbaciones de la disponibilidad de agua dulce, perturbaciones de la química oceánica y efectos que ponen bajo riesgo la supervivencia de la civilización humana. El detonante de ese proceso de retroalimentación positiva, que medra y expande como una bola de nieve que amenaza machacarnos, es indudablemente el empleo de comburentes de origen fósil que catalizan el efecto invernadero.

Afortunadamente para el futuro del planeta, pero no para los países con dependencia a la exportación petrolera, investigaciones de USA y Europa dan pasos desmedidos en el desarrollo de energías opciones alternativas substitutas, que claramente conminan y acortan el futuro del petróleo como energía predominante de la economía mundial. Estas energías opciones alternativas son primordialmente la radiación solar directa, las relacionadas a la energía solar indirecta (hidráulica, viento, olas, biomasa, térmica de los océanos), energía geotérmica, la de las mareas y la energía nuclear.

Alfredo Toro Hardy nos señala que el costo de la energía solar ha caído en ochenta y cinco por ciento desde el dos mil, al paso que la energía eólica ha reducido su costo en ochenta y cinco por ciento asimismo desde finales de los noventa. Le prosiguen en reducción trágica de los costos, las energías de la biomasa, la geotérmica y la de las olas. Por otro lado, el Doctor José Luis Cordeiro, especialista venezolano estudioso de la Singularity University, nos señala que la primordial energía opción alternativa que acorta el futuro del petróleo es la energía solar. La energía solar es seguramente la primordial fuente de energía primaria renovable capaz de reemplazar las necesidades de nuestra civilización.

Existe además de esto un plan energético llevado a cabo por la UE, llamado “Tercera Revolución Industrial”, que implica la substitución del setenta por ciento de las energías no renovables, por energías renovables no contaminantes para el dos mil cincuenta. Este proyecto contempla la construcción de edificios generadores de energía mediante paneles solares; la utilización de energía proveniente del hidrógeno y la creación de una red eléctrica de extensa extensión para nutrir automóviles eléctricos.

Según una investigación de Shell para un escenario de energía sostenible, la energía solar podría ser la primordial fuente de energía en el año dos mil sesenta. José Luis Cordeiro nos mienta la existencia de la energía solar espacial, que podría usarse en nuestro planeta por medio de paneles solares situados en la Estación Espacial Internacional; en escaso tiempo sería posible trasmitir esa energía espacial a la tierra mediante microondas o bien rayos láser, lo que representaría la extinción terminante de los comburentes de origen fósil.

Los avances en tecnología y la velocidad con la que se incorporan pueden acortar esos horizontes de futuro, asimismo el estado crítico ambiental del planeta que habitamos. Conforme a Jeffrey Sachs, las proyecciones de transformación del modelo económico y energético apuntan a un límite de desarrollo por año dos mil cincuenta, no obstante el grado de deterioro de la tierra y de las condiciones climáticas, presionan a la aceleración de la substitución de las energías de origen fósil por energías renovables menos contaminantes.

Todo semeja señalar que el futuro del petróleo es cortísimo y que el futuro del planeta entre el dos mil treinta y dos mil cincuenta va a ser posible merced a su sustitución; el planeta para subsistir va a deber extinguir las formas de energía no renovables como el petróleo, como se extinguieron los dinosaurios a fines del cretácico.En el año dos mil, el jeque Yamani de Arabia Saudí afirmó una oración con la que estoy absolutamente de acuerdo: “la edad de piedra acabó y no por carencia de piedras, la edad del petróleo acabará y no por carencia de petróleo”. El desarrollo sustentable de los países va a depender de comprender de manera oportuna esa realidad.

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Un comentario Agrega el tuyo

  1. Carlos Alcantara dice:

    Yo personalmente creo que a corto plazo por lo menos las alternativas verdes al petroleo aún no son una realidad, quizás en 20 o 30 años si pero actualmente no es posible.

    Le gusta a 1 persona

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